En Comprar Mantecados somos un expertos en dulces navideños así que te vamos a desvelar de qué están hechos los mantecados. Los mantecados, junto con los polvorones, son los dulces más icónicos y representativos de la Navidad. La receta tradicional proviene de una masa elaborada con harina, manteca de cerdo, azúcar y ajonjolí. Y aunque en la actualidad podemos encontrar gran variedad de sabores, la esencia del mantecado sigue intacta y conserva su esencia original. Un legado artesanal y de tradición que se mantiene hoy más vivo que nunca.
Vamos a descubrir el origen de este clásico de la reportería andaluza que atesora una historia única.
Ingredientes de los mantecados en el Siglo XVI

Los primeros documentos hallados que hacen referencia al “Mantecado de Estepa” los encontramos en el Convento de Santa Clara. Desde el siglo XVI hay constancia de estos dulces que adquirieron renombre en toda la región, ya que había encargos de grandes ciudades como Sevilla o Madrid. Pero es en el siglo XVIII donde los mantecados empiezan a comercializarse tal y como recoge un documento de 1780. En este se conserva el encargo a Juan Borrego, vecino de la villa, que trajera de Cádiz arrobas de harina, azúcar, cacao y canela. Es por ello que podemos afirmar que estos eran los ingredientes principales con los que las monjas elaboraban los primeros mantecados de la historia. Conseguir alimentos como el cacao, la harina o la canela no era fácil, por lo que había personas en los pueblos que se dedicaban a viajar y a traer encargos a los vecinos. No sólo traían alimentos, sino que también comercializaban con telas, utensilios de trabajo, etc.
Eran muchos los hogares de Estepa en los que se elaboraban las llamadas “Tortas de Manteca” preparadas con una masa a base de harina, manteca de cerdo y azúcar. Las épocas de matanza del cerdo en Andalucía durante los meses de octubre y noviembre, proveía a los hogares de grandes cantidades de manteca, por lo que se empleaba para diferentes elaboraciones, entre ellas dulces. La cercanía a las fechas navideñas, hizo que poco a poco, estos dulces se asociaran a la Navidad y se convirtieran en un elemento imprescindible para la celebración de estas fiestas.
Ingredientes de los mantecados en la actualidad

La receta original de las monjas clarisas de los mantecados sigue siendo la base de la elaboración en la actualidad, es por ello que podemos afirmar que es uno de los dulces milenarios que ha conservado su esencia y autenticidad. Los ingredientes principales de los mantecados actuales siguen siendo la harina, la manteca de cerdo, la canela y ajonjolí.
Con el paso del tiempo se han ido incorporando sabores nuevos, ofreciendo una gran variedad y surtidos de sabores para el disfrute de todos los paladares. Así podemos encontrarnos mantecados de cacao, de coco, de almendra, de limón y un largo etcétera.
Además, especialistas en la elaboración de mantecados y con una amplia trayectoria como La Fortaleza, ha incluido el aceite de oliva virgen extra en la elaboración de estos dulces navideños, reduciendo el uso de la manteca de cerdo (más calórica) por ingredientes más saludables como el oro líquido de la gastronomía mediterránea.

Del obrador tradicional a la innovación: así se elaboran los mantecados hoy
La elaboración del mantecado ha evolucionado a lo largo de los siglos, perfeccionando su proceso sin perder su esencia artesanal. En sus inicios, la mezcla de manteca, harina y azúcar, era amasada manualmente y horneada en pequeños obradores caseros o comunes que se encontraban en los pueblos con Estepa. Con el tiempo, la técnica fue refinándose y se incorporaron ingredientes como la canela, el ajonjolí y la almendra, dando lugar a una mayor variedad de sabores. Actualmente, la producción de mantecados en Estepa combina tradición y tecnología.
Todo comienza con la selección de materias primas de alta calidad, que se mezclan hasta obtener una masa homogénea. Luego, la masa se divide y se corta con precisión, asegurando la forma perfecta de cada pieza. Posteriormente, los mantecados pasan al horno, donde se cuecen a la temperatura ideal para lograr su textura y apariencia característica: dorado por fuera y sabroso en su interior. Una vez horneados y enfriados, se envuelven de manera individual para conservar su frescura. Aunque en el proceso ha ido incorporando alguna maquinaria, el espíritu artesanal sigue vivo en cada etapa, manteniendo el sabor y la textura que han convertido al mantecado en un dulce icónico.
En La Fortaleza, valoran y priorizan la tradición, sin renunciar a la incorporación de mejoras que garantizan la máxima calidad, asegurando que cada bocado conserve el inconfundible legado de los maestros confiteros de antaño.